miércoles, 26 de diciembre de 2007

Jacques Carelman

Jacques Carelman, francés, marsellés y contemporáneo.
Pintor, escultor, ilustrador, escenógrafo y, fundamentalmente, autodidacta. Utiliza el humor creando. Inventa e imagina fusionando la lógica y el absurdo con gran sutileza. Deforma la realidad que todos conocemos. Divierte y se divierte

Nació en 1929 y desde 1956 vive en París donde comenzó realizando decorados para teatro e ilustraciones de libros. Sin embargo, es conocido en el mundo entero principalmente por su Catalogue d'Objets Introuvables (Catálogo de Objetos Imposibles), ideado y publicado en 1969 como parodia a un catálogo de venta por correo emulando el estilo del famoso Manufrance. Este trabajo (actualmente traducido a 17 lenguas) contenía más de 400 diseños que representaban objetos de la vida cotidiana reinterpretados hasta el límite del absurdo en cuanto a su función original. Luego del éxito inmediato e internacional logrado por el catálogo, Carelman fue invitado a exponer sus diseños en el Museo de Artes Decorativas de Paris y decidió realizar unos 60 objetos tridimensionales a partir de sus diseños. La primera muestra tuvo lugar en 1972 en el Pabellón Marsan del Museo del Louvre. A partir de ese momento, y sin interrupción, sus objetos han sido presentados en numerosos museos, galerías de arte, centros culturales, ferias y salones de Europa, Canadá, Estados Unidos, Latinoamérica y Japón. Su exposición continuó creciendo y enriqueciéndose y actualmente consta de cerca de 200 objetos tridimensionales y gigantografías de los diseños más divertidos no desarrollados.

La crítica francesa dio a la obra de Carelman la denominación de gag-art, en tanto sus obras son un engaño, una broma. El mismo lo explica cuando dice que "las actividades humanas son innumerables y variadas. Algunas devienen aviones, otras fondos públicos o una conversación. Yo, en lo personal, prefiero despojar a los objetos comunes de su uso corriente. Es menos peligroso, más honesto e infinitamente más divertido! Mis objetos, al contrario de los aparatos que nuestra sociedad de consumo venera, son perfectamente inútiles".

No hay comentarios: